Esta es la historia de Juan. No, no es el personaje genérico de apellido Pérez que encabeza todas las leyendas urbanas. Este Juan existe. Es mi amigo Juan, a quien respeto inmensamente y cuya decisión de vida me inspira a escribir este post en contestación al suyo.
Juan es un informático, parte autodidacto, parte instruido. Como yo. Así como yo, Juan también empezó a trabajar con las computadoras mucho antes que sean redondeadas, accesibles o de colores, algo que hizo con mucha pasión y gusto por la mayor parte de los últimos 14 años. Como yo, él también tenía lugar dentro de sí para otra pasión, la comunicación, ya sea corporal (en su caso) o escrita (en el mío).

